Madre soltera / Single Mother

Durante una conversación con una amiga española me llamó la atención un comentario suyo. Ambas vivimos en el mismo barrio en las afueras de Londres y tenemos en común la guardería a la que asisten nuestros hijos, el idioma que hablamos y nuestra intención de criarlos bilingües.

Hablábamos de la dificultad de mantener una vida armoniosa en la casa cuando tienes niños pequeños y ambos padres trabajan, de lo duro que es a veces lidiar con la necesidades de los pequeños y las propias y las de nuestras parejas; y como en este corto tiempo de ser mamás (nuestros hijos tienen menos de 4 años) se nos hizo evidente que mantener un matrimonio y una familia feliz es mucho más difícil de lo que pensábamos.

El comentario que se quedó con migo fue más bien una pregunta: ¿Cómo es que casi todos los latinoamericanos que he conocido aquí provienen de una familia con una madre soltera? Lo he pensado mucho y obviamente mis conjeturas derivan de mi propia experiencia y observaciones.

En Bolivia la familia es muy importante y sin importar la clase social, grupo étnico o estatus, lo ideal es casarse (anunciar formalmente ante la sociedad el deseo consensual de un hombre y  una mujer de formar una familia) antes de tener hijos. Las familias son unidas y el control social es fuerte y esto forma parte vital del funcionamiento de nuestra sociedad pues no existe seguro médico universal ni seguridad laboral, y en general tenemos poca fe en la “ley y justicia”.

Existen muchas clases de pobres, pero los más pobres son los que no cuentan con una red de seguridad social. Son familias que se han desplazado de su territorio original alejándose de sus familiares y amigos, por elección o necesidad -provenientes del campo, decidieron migrar a la ciudad en búsqueda de trabajo asalariado-. El trabajo que encuentran es generalmente mal remunerado y las horas muy largas, muchas veces es necesario que ambos padres trabajen y los niños quedan desatendidos. Estas son familias muy vulnerables y en estos casos no es poco común que después de un tiempo el padre abandone a la familia. La vida familiar se vuelve muy dura pues la madre se ve forzada a mantener a toda la familia sola.

Recuerdo una conversación que tuve una vez con un niño que limpiaba y cuidaba autos parqueados. Le pregunté porque no estaba en su casa haciendo tareas para la escuela. Me respondió que ya las había hecho y prefería ayudar a su mamá que si no tendría que trabajar un turno extra durante la noche y que a sus hermanitos les daba miedo quedarse solos en la noche. Me contó también que cada vez era más difícil conseguir trabajo porque hombres grandes empezaban a competir con los niños: “ellos son malos y viciosos, ni se fijan de los autos y todo lo gastan en bebida”, continuó diciendo: “¿Porque no se buscan un trabajo de adultos? Ellos pueden hacer de todo, nosotros niños solo podemos hacer esto, vender dulces y lustrar zapatos”. Me comentó que estaban tratando de organizar un sindicato de niños trabajadores de la calle para defender sus fuentes de ingreso.

En definitiva hay un grupo grande de madres solteras en Bolivia, posiblemente la mayoría fue abandonada con sus niños al verse el padre enfrentado con un monumental fracaso como proveedor, me reúso a pensar que es mera irresponsabilidad (aunque de eso no falta tampoco). Estas madres sustentan a sus niños como pueden, y al hacerlo forman parte importante de la economía de nuestro país, sin ser debidamente reconocidas ni remuneradas. Al igual que los niños que trabajan en la calle, muchas veces terminan haciendo el trabajo que hombres adultos rechazan.

El ejemplo más claro de esto lo vi una madrugada mientras tomaba el bus regional de La Paz a Cochabamba. La carretera se encontraba en mantenimiento y un ejército de cholitas la  mantenía limpia y húmeda.  Eran las 6 de la mañana en El Alto, la temperatura bajo cero, en una altura en la que cualquier esfuerzo físico resultaría sumamente agotador (más de 4000 metros sobre el nivel del mar).

El paisaje: docenas de polleras coloridas y aguayos cargando wawa’s (bebés) entre nubes de polvo, moviéndose rápidamente de manera intermitente de un lado de la carretera al otro. No vi ningún hombre excepto el que daba la señal de comenzar a mojar nuevamente, sentado en una silla a una distancia prudente para protegerse del polvo.

Es posible que gran parte de latinoamericanos que se animan a probar suerte en un continente desconocido y en un país de idioma diferente hayan pasado tiempos muy duros de pequeños que les hayan dado la fortaleza necesaria para emigrar.

Talking to a Spanish friend a while ago a comment she made got stuck in my head. We both live in the same neighbourhood in the outskirts of London and our children go to the same nursery, we share the language we speak and our wish to raise them bilingual.

We were talking about the difficulty of maintaining a harmonious life at home when you have small children and both parents work. Of how hard it can be sometimes to deal with the needs of the little ones and your own, and those of your partner; and how in the short time we have spent as mums (our kids are all under 4) it has been made evident to us that keeping a happy marriage and a happy family is much harder than we both had thought.

The comment that stayed with me was actually a question: How come most Latin-Americans I’ve met here have been raised by a single mum? I’ve been thinking about it a lot and obviously my conjectures derive from my own observations and experience.

In Bolivia family is very important and without distinction in social class, ethnic group or status, the ideal scenario is to get married (make it publicly known there is a consensual desire of a man and a woman to start a family) before they have children. Families are very close and social control is strong and that is vital for the functioning of our society as there is no universal medical insurance or employment security, and there is little faith in “law and justice”.

There are many kinds of poor, but the poorest are the ones who lack a social security network. They are generally families that have moved from their original location, away from their family and friends, by choice or necessity –they come from rural areas and have migrated to the city in search for a paid job-. The jobs they find are normally badly paid and the hours are very long; a lot of times both parents need to work in order to cover their basic needs and the children are left unattended. These are very vulnerable families and in these cases it is not uncommon for the father to abandon the family after a while. Family life becomes very hard as the mother is forced to maintain her whole family on her own.

I remember a conversation I once had with a child that cleaned cars and guarded them while parked on the street. I asked him why he wasn’t at home doing his school’s homework. He replied that he had already done them and that he’d rather help his mum out, because otherwise she would have to work night shifts as well and his little siblings were afraid to stay home alone at night.  He also told me it was getting harder to get little jobs because grown up men were competing with the children: “they are mean and vicious, they don’t even look after the cars and spend all their money in booze” he continued: “Why don’t they find themselves a grown up job? They could do anything, all us children can do is this, selling candy and polishing shoes”. He told me they were trying to organise a union of children working in the streets to protect their source of income.

There is definitely a large group of single mothers in Bolivia, possibly most of them have been abandoned with their children after the father found himself faced with a monumental failure as provider, I refuse to think that it is mere irresponsibility (even though there is a lot of that going around as well). These mothers support their children in any way they can, and by doing so, they form an important part of our economy, without been properly recognised or compensated. Same as the children working in the street, a lot of times they end up doing the work that adult men reject.

I saw the clearest example of this one early morning while riding the regional bus from La Paz to Cochabamba. The road was undergoing maintenance and an army of cholitas was keeping it clean and wet. It was 6 in the morning in El Alto, temperature was below zero and at an altitude in which any physical effort would prove extremely exhausting (over 4000 meters above sea level).

The view: dozens of colourful polleras and aguayos carrying babies amongst clouds of dust, moving quickly in an intermittent pattern from one side of the road to the other. I didn’t’ see any men except the one giving the sign to start sweeping again, sitting in a chair at a safe distance to avoid the dust.

It is possible that a great deal of Latin-Americans that venture to try luck in a new continent and on a country  with a different language have gone through tough times as children that have given them the strength needed to migrate.

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One Response to Madre soltera / Single Mother

  1. Pingback: I’m just a girl | Latin-American Women Wear Earrings

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